El desarrollador de Everybody’s Gone to the Rapture, The Chinese Room, detuvo temporalmente sus proyectos y realizó despidos masivos. Gracias a una publicación en el blog de la compañía, Dan Pinchbeck, co-fundador del estudio, explicó esta decisión:
«La situación –entre presiones financieras, intentar mantener al equipo, el estrés de desarrollo y problemas de salud– ya no era algo sostenible. Era momento de tomarnos un respiro, recargar, recuperarnos y pensar en el futuro. Así que dejamos ir a nuestro equipo. Las despedidas nunca son placenteras, particularmente cuando todos estábamos detrás de un videojuego».
Sólo Pinchbeck, la co-fundadora Jessica Curry y el diseñador Andrew Crawshaw seguirán en la empresa, la cual va a cerrar temporalmente. Por otro lado, estaban terminando el desarrollo de su último proyecto, So Let Us Melt para la Realidad Virtual.
Gracias a una entrevista con Eurogamer, el creativo profundizó más en los problemas del estudio:
«Los líderes se rompieron. El director de arte. El programador líder. El diseñador líder. Jess y yo. La mayor parte del equipo se mantuvo igual. Ellos continuaron con, ‘bueno, trabajamos hasta las siete’. Nosotros pensábamos que eso no era romperse. Aún así, no sufrieron tanto. No iban los fines de semana. Toda la presión se acumuló en las cabezas».

Pinchbeck solicita paciencia, asegurando a los fanáticos que esto es sólo «el fin de un capítulo».
